Boosey & Hawkes (Hendon Music)
Mujer Arena parte de cierto material utilizado en mi más reciente cuarteto de cuerdas, Mujer Ángel, dedicado a la gran fotógrafa mexicana Graciela Iturbide. Desde la primera vez que descubrí su trabajo fotográfico, me quedó claro que la esencia de su creatividad está profundamente conectada con sus raíces y con una peculiar forma de absorber su entorno social y cultural.
Particularmente me impactó una de sus fotografías titulada "Mujer Ángel”. Se trata de una imagen profundamente enigmática y poética: una mujer seri camina de espaldas a la cámara en el inmenso desierto de Sonora, sosteniendo en la mano una radiograbadora de los años setenta.
Los seris son un pueblo indígena que habita en el estado mexicano de Sonora. Se autodenominan hombres y mujeres de arena. Son reconocidos por no haber sido conquistados ni evangelizados, lo que les ha permitido mantener una fuerte identidad cultural vinculada al desierto y al mar. Hoy en día, los seris conforman una comunidad pequeña (aproximadamente entre 800 y 1000 personas) que enfrenta importantes retos de preservación cultural, económica y ambiental.
En Mujer Arena traté de evocar la inmensa fuerza y sensibilidad de las mujeres seris. La pieza consta de dos partes contrastantes. La primera se desarrolla dentro de una atmósfera musical donde la soledad y la imponente naturaleza del desierto y el mar constituyen los ejes de su inspiración.
La segunda parte toma como punto de partida un canto a cappella de una mujer seri, utilizado para dar la bienvenida a quienes llegan de fuera. A lo largo de esta sección, dicho material se transforma rítmicamente, volviéndose cada vez más complejo y veloz, representando de manera metafórica la transición de los seris entre su forma de vida tradicional y la modernidad.
Es también un homenaje a esta cultura que, a pesar de su aislamiento histórico, representa uno de los estados más ancestrales y hermosos de América.
Mi idea es que esta pieza, junto con mi obra Kauyumari, forme parte de una especie de Suite del Desierto. La obra está dedicada a la Filarmónica de Los Ángeles y a su director artístico, Gustavo Dudamel.
De manera simbólica, retomo la idea del canto de bienvenida seri —con el que se recibe a quienes vienen de fuera— como un gesto de resonancia con la calidez y generosidad con la que esta gran agrupación y su director acogieron mi trabajo musical. Esta pieza es, así, también una forma de agradecer esa apertura: un canto de bienvenida en sentido inverso, ofrecido ahora desde mi propia voz.
Gabriela Ortiz